
Obra multicanal creada partir de materiales del «Archivo de Voces Espectrales».
A partir de una selección de voces provenientes de Perú, Argentina, Colombia, Costa Rica, Chile y México, la obra busca reflejar la complejidad psicológica de la voz humana, así como su riqueza expresiva y su vasto abanico de posibilidades sonoras.
Desde risas histriónicas hasta el canto de garganta, y desde las voces de niñas en la selva costarricense hasta voces que se entremezclan con el tráfico urbano de metrópolis como Lima o Ciudad de México, estas voces se despliegan en un «laberinto de espectros».
Este ejercicio busca recordar que la expresión humana está cargada de historia, miedo, alegría y deseo y que —más allá de las diferencias lingüísticas y culturales— dichas voces pueden tender puentes entre personas de distintas épocas y lugares.
Hasta este momento, la pieza se ha tocado en la Facultad de Música y el centro cultural Casa del Lago de la UNAM, y forma parte del proyecto discográfico “Las 1001 voces”, en proceso de publicación a través del sello independiente Mexperimental Records.